Guardia Nacional, lo bueno y lo malo:

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28 de febrero del 2019.
Por: Rafael García Tinajero Pérez.

Primero lo bueno:
Es un hecho que en éste día será aprobado por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión el dictamen para la modificación de varios artículos constitucionales que dará nacimiento a un nuevo cuerpo de Seguridad Pública, la Guardia Nacional.

Este dictamen corresponde a la minuta aprobada por el Senado, que modificó una iniciativa de ley que contenía una serie de preceptos que apuntaban a dar validez constitucional a una situación que ya se da de facto, la militarización permanente del combate a la inseguridad, fundamentalmente en lo referente a la lucha contra la delincuencia organizada y permitir la presencia en las calles para este fin y de manera indefinida al ejército y la Armada .

Las modificaciones que hizo la cámara alta ponen un límite a la militarización de la Guardia Nacional y al mismo tiempo permiten, mediante un artículo transitorio que, durante un plazo perentorio de 5 años el titular del ejecutivo pueda utilizar, a las fuerzas armadas de manera “ extraordinaria, focalizada,

subordinada y complementaria”, dando así certeza jurídica a los integrantes de estas cuando participan en labores que originalmente estaban asignadas exclusivamente a organismos policiacos de carácter civil.
Otros puntos de la minuta que, en mi opinión positivos son:

Se establecen para la Guardia Nacional lineamientos de Policía Nacional, no los de un ejército policial o una policía militarizada.
La doctrina que la regirá es policial, no militar. Hay una gran diferencia entre tener como fin el control del delito versus abatir al enemigo.
Esta policía tendrá mando civil, no militar, al menos no la podrán comandar militares en activo.
Estará bajo la jurisdicción de la Secretaría de Seguridad Pública, no de la Secretaria de la Defensa Nacional
Sus integrantes, en caso de cometer delitos, serán juzgados bajo ordenamientos civiles y no militares,
En materia de Derechos Humanos la Guardia Nacional queda sometida al control constitucional y de convenciones internacionales firmadas por México .
Hoy los diputados aprobarán la minuta sin cambios y continuará su camino por los Congresos de los estados hasta promulgarse y convertirse en Ley.
Celebro el nacimiento de esta nueva corporación , la Guardia Nacional. Celebro también que las diversas fuerzas políticas en el Congreso de la Unión hayan acertado en lograr un acuerdo, que no deja satisfechos ni inconformes a todos. El que se pudo lograr dando su justo valor a la politica.

Ahora lo malo:

La Guardia Nacional , su sola existencia, es la confesión descarnada de una de las más graves falencias del Estado Mexicano, su incapacidad para proteger vida y bienes de los que habitamos en su territorio.
Es la aceptación tácita de que todas las corporaciones policiacas que existen y han existido en el país durante los últimos años han fracasado, en todos los niveles y órdenes de gobierno, desde las municipales y estatales hasta las que dependen de la Federación. Han sido incapaces de cumplir su cometido ya sea por carecer de los recursos humanos, materiales o de cualquier otra índole para hacerlo; o por qué se han corrompido; o por qué han sido capturadas, sometidas o puestas al servicio de aquellos a los que debieran combatir; o por un montón de etcéteras. En resumen, no hay fuerza civil que combata a la delincuencia.
Es aceptar que incluso el uso inconstitucional de las fuerzas armadas durante los últimos dos sexenios, con la consecuente militarización del país, también fracasó.
Considero también que todos, en el ánimo de ser políticamente correctos, no se han atrevido a debatir algo esencial y necesario para elaborar un buen diagnóstico y actuar en consecuencia: ¿ estamos ante un fenómeno puramente delincuencial y que solo afecta a la seguridad publica? o ¿ vivimos una suerte de guerra irregular en la que ejércitos de delincuentes controlan territorios, cobran impuestos, tienen una base social, un gran poder de fuego y han logrado incluso capturar a instituciones del Estado al que desafían, constituyendo un problema de seguridad nacional? De la respuesta a estas interrogantes depende la respuesta que deben dar los que hoy toman las decisiones.

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