Muere Seguro Popular, nace el INSABI.

Morelia Michocán a 2 de Enero del 2020.

Por Rafael García Tinajero Pérez.

Terminó el año 2019 y con él desapareció el Sistema Nacional de Protección Social en Salud ( SNPSS) conocido como Seguro Popular (SP). Ayer , 2 de Enero de 2020, nació el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), dependiente de la Secretaría de Salud federal (SS), con el mismo objetivo que el SP: garantizar la atención médica, sin costo en el momento de recibirla , para los no derechohabientes de la Seguridad Social.
La Protección Social en Salud es aquella que la sociedad otorga, por conducto de los poderes públicos, a los individuos, para que puedan satisfacer sus necesidades y demandas de salud al obtener acceso a los servicios del sistema sin que la capacidad de pago sea un factor restrictivo.
Desde 1943 , 1961, años en los que surgen del IMSS y el ISSSTE, hasta 2003 en que surge el seguro Popular , los asalariados formales, recibían servicios médicos por medio de la Seguridad Social en un esquema de titularidad de derechos, en tanto que los no derechohabientes recibían la atención en un esquema de beneficencia en las unidades de los Servicios de Salud de Los Estados ( SESA) y de la Secretaria de Salud , es a partir del nacimiento del SP que se establece la obligatoriedad del Estado Mexicano de brindar protección social en salud a ésta población para así cumplir con el derecho a la protección de la salud consagrado en el artículo cuarto de la Constitución.
Para dar protección financiera en salud a los no derechohabientes de la Seguridad Social, se constituyó un seguro de salud público, voluntario , con un esquema definido de beneficios, cuyo objetivos eran: Reducir el gasto de bolsillo de la población protegiendo a las familias de bajos ingresos contra gastos excesivos en salud, evitando así el empobrecimiento por ésta razón y evitando lo que se conoce como gasto catastrófico ; incentivar , rompiendo la barrera económica, la atención oportuna en salud; fortalecer el sistema público de salud disminuyendo la brecha entre la población asegurada y no asegurada; contribuir a superar inequidades en la distribución del gasto entre los estados; aumentar el gasto público en salud.
Para el financiamiento de éste seguro , la ley establecía claramente cuál era la obligación monetaria de la federación y de los estados, así como de las familias en posibilidad de colaborar.
El SPSS era coordinado por la federación y operado por las entidades federativas mediante los Regímenes Estatales del Proteccion Social en Salud , cuya función debió estar separada de la de los SESA para que estos últimos se encargaran de la prestación de la atención en salud y los REPSS del financiamiento, compra estratégica de servicios, afiliación, mantenimiento del padrón, tutela de derechos de los beneficiarios, administración de los recursos transferidos y rendición de cuentas
Planteado así, y funcionado así, el Seguro Popular pudo haber sido muy exitoso. Los recursos, empleados honesta y racionalmente para aquello a lo que estaban destinados y en la medida en que crecían el padrón de afiliados y el flujo de efectivo hacia los estados, hubieran permitido, sin duda, el crecimiento ordenado de los Servicios de Salud de las entidades tanto en infraestructura, como en equipamiento, recurso humano para la salud y medicamentos e insumos, que satisficiera las expectativas de sus beneficiarios por su calidad, que rompiera las barreras para el acceso pleno y efectivo a los servicios de salud para los carentes de seguridad social y para sentar las bases de una segunda etapa de reformas para la generación de un auténtico Sistema Universal de Salud.
Ni todo estuvo bien ni todo mal con el Seguro Popular, hay estudios hechos por investigadores y organismos nacionales y extranjeros que demuestran que hubo un impacto positivo en la cobertura de la atención , la protección financiera y las condiciones de salud de la población mexicana, por ejemplo el último informe de CONEVAL sobre la evolución de la pobreza en el que señala que en el rubro “ carencia de servicios de salud” , éste se redujo de 42.8 millones de personas en 2008 a 19.1 millones en 2016 , gracias al Seguro Popular. El gasto de bolsillo también disminuyó en la época de vigencia del seguro popular del 52% del PIB al 40% . El gasto gubernamental en salud por primera vez rebasó el 50% del PIB llegando a 53% en 2015.
Hubo grandes problemas también y sólo señalaré a algunos: las funciones financiador – prestador de servicios, nunca se definió adecuadamente en muchas entidades federativas, entreverándose y haciendo disfuncional el sistema ; los estados y sus Secretarías de Salud, tomaron los recursos frescos del seguro popular como una ampliación de sus presupuestos y no como dinero que tenía como fin específico la protección financiera en salud de individuos de carne y hueso. Estos dineros se utilizaron sin la racionalidad debida y en muchos casos fueron desviados a fines muy diferentes que los de salud; la adquisición de bienes y la subrogación de servicios caros, inútiles, innecesarios fue la regla en muchos estados y una de las brechas más importantes por donde se coló la corrupción, seguro popular simulaba el pago a los SESA a través del mecanismo de contratar proveedores de farmacia, limpieza , equipo médico, de cómputo , de mantenimiento y se soslayaba el gasto en lo realmente necesario. Esto sucedió en todo el territorio nacional, Michoacán no fue la excepción.
Hoy que nace el INSABI me preocupan algunas cosas: Se abre de manera abrupta la prestación de los servicios a cualquiera que presente su CURP, proporcionándosele todos los servicios, esto no es malo, por el contrario, siempre y cuando se tenga claro que los recursos deben también crecer y en la misma medida, prácticamente con el mismo presupuesto con los que se atendía a una menor población y solo un paquete explícito de beneficios, ahora se va a atender a toda la población no derechohabiente y se le prestarán todos los servicios; sin un padrón, censo o como se le quiera llamar que permita conocer el perfil demográfico, socioeconómico, cultural y epidemiológico del total de los beneficiarios del INSABI; Sin cálculos económicos y actuariales que permitan priorizar los servicios que se otorgarán y el costo que tendrán; sin un esquema claro de financiamiento del INSABI, que establezca cuál es la obligación de aportación económica de la federación y los estados , no en general, sino en función de cada uno de los beneficiarios con nombre y apellido.; la centralización, sin que quede claro el papel de estados y municipios en la prestación de los servicios de salud y que toma poco en cuenta que, los problemas de salud se originan en el espacio que habitan y en el que nacen, crecen , trabajan y envejecen las personas y ese espacio es precisamente la comunidad y su entorno más cercano ; la falta de distinción clara entre quien es el rector, quien financia y quien da los servicios.
Me gusta del INSABI el que basará su modelo de atención, al menos así lo dice la ley , en la Atención Primaria en Salud y también , por que no decirlo en esa firme determinación de combate frontal contra la corrupción, quien sabe si los caminos elegidos lleven a donde se pretende.
Para finalizar, consideró que se debió haber retomado lo que el Seguro Popular tenía de bueno, modificar muchas cosas y sentar las bases para un Sistema de Salud Universal que deberá reunir cuatro características esenciales: una alta inversión gubernamental en salud que llegue gradualmente hasta el 10% del PIB y financiado con base en los impuestos generales; de carácter público en cuanto a rectoría y financiamiento ; plural en lo que a prestación de los servicios se refiere y con un perfil descentralizado de de la atención.