Lázaro Cárdenas, en tiempos de COVID-19*

Lázaro Cárdenas, Michoacán.- El termómetro marca 31 grados, el cielo luce despejado y, contrario a lo que se podría imaginar cualquier persona, las playas lucen solas, sin personal que atienda las enramadas, ni con los artesanos indígenas que ofrecen el collar o recuerdo que dé testimonio de la visita a este lugar.

A lo lejos, se aprecian los buques que parten del recinto portuario; la brisa del mar los despide mientras que, a poco más de cien metros, se observa a un solitario pescador que, aprovechando la ausencia de turistas y visitantes, hace el intento de capturar a algún animal marino.

Las playas permanecen cerradas, dicta un anuncio colocado en el inicio del Boulevard Costero, el cual conecta con las demás playas de la franja costera, hasta topar con Playa Azul que, contrario a la situación en la cabecera municipal, el ambiente es menos desolador.

Y no es para menos que, en la cabecera municipal, las medidas preventivas se refuercen. De acuerdo con el Comité Jurisdiccional de Seguridad en Salud de Lázaro Cárdenas, la cabecera y la tenencia de Las Guacamayas, son los que aportan prácticamente el 80 y 90 por ciento de casos positivos y defunciones en el municipio.

Hasta este martes, la cifra de confirmados se elevó a 535, luego de contabilizar 35 casos nuevos por la mañana. En lo que se refiere a las defunciones, estas se mantuvieron en 41

El Palacio Municipal, uno de los puntos más visitados por la ciudadanía, tiene gran parte de sus oficinas cerradas. Para ingresar por el único acceso, ya que el resto permanece bloqueado con vallas, es necesario pasar por el filtro sanitario que es operado por personal del Ayuntamiento.

En algunas oficinas se colocaron en las puertas los números telefónicos de los titulares para cualquier situación de emergencia.

La vida en Lázaro Cárdenas en los tiempos del Covid-19 representa en algunos temores, paranoia e inseguridad, aunque para otros, soledad y aburrimiento. La zona centro, donde se han colocado las unidades móviles para detección temprana de la enfermedad, a excepción de las tiendas de abarrotes y negocios de comida, el resto de los establecimientos y escuelas de nivel básico permanecen cerrados.

El monumento a Melchor Ocampo observa desde su glorieta, como las vallas impiden el tránsito vehicular por esta zona. Las madres cargan a sus hijos pequeños, los abuelos no salen y la conversación, como en el transporte público, es nulo. Quienes prefieren caminar, lo hacen a prisa, portando su cubrebocas y mirando de manera despectiva a quien no lo utiliza.

A las cosas de primera necesidad, se sumó este; no por nada se ha convertido en el principal artículo de venta entre los comerciantes, quienes lo ofrecen desde los 20 pesos, junto con los frascos de gel antibacterial.

Las calles 16 de Septiembre, Monte de las Cruces y 08 de Mayo, que conectan al Mercado Cuauhtémoc lucen vacías. Los fierros viejos de sus puestos forman parte del paisaje y como nunca, el tránsito es más fluido. Aprovechan también esta soledad los vagabundos, ya que pueden adaptar un puesto como su refugio por al menos, varias noches seguidas.

Sin embargo, en los alrededores del Mercado, los automovilistas siguen saturando el estacionamiento, las comidas corridas siguen siendo socorridas, aunque ahora con la indicación de que el alimento es “para llevar”, y los locales de frutas y verduras, pollerías, pescaderías y carnicerías, que exhiben sin mayor decoro a los animales sacrificados, no sufren mayor cambio.

Contrario a este ambiente, en la plaza comercial “Las Américas”, los bancos limitan su atención, las tiendas de autoservicio generan largas filas y los cines, como las boutiques de ropa, permanecen cerradas. Aquí también, se observa al vendedor de cubrebocas, así como la presencia de la autoridad policíaca.

Los uniformados, que un día se pueden ver repartiendo los paquetes de despensa del Gobierno de Michoacán, al otro vigilan las calles cerradas y atienden los filtros sanitarios. El resguardo de los centros médicos públicos, está a cargo de la Guardia Nacional -en el caso del Hospital General-, y de vigilantes, para la clínica del IMSS.

Así, entre los periódicos cuyas primeras planas no abordan otro tema que no sea COVID-19 y donde las estaciones de radio repiten las cifras de una noche anterior, pasa la vida en Lázaro Cárdenas, en los tiempos de COVID-19. Ya no volveremos a la normalidad, porque está es nuestra nueva normalidad, dicen los que más saben, y no precisamente los médicos…