Raúl Loperena, honesto funcionario, apasionados de la aviación y el servicio comunitario

Por: Carlos Casillas

Lázaro Cárdenas, Mich, 4 de nov. de 2022.- El 23 de julio de 20016, Raúl Loperena Robles recibió del patronado de la Costa Daniel Vargas Ribera, un reconocimiento por su contribución al desarrollo de este municipio.
Evidentemente disminuido de salud por los años acumulados, acusaba una pronunciada y permanente disminución auditiva que, sin embargo, nunca fue impedimento para su mejor comunicación.
En base a la propuesta ciudadana que se hizo para entregar la presea Daniel Vargas Rivera y a los muchos datos aportados por su desempeño, tuve la suerte de hacer la presentación del en el que fuera el IV Aniversario luctuoso del periodista Daniel Vargas Rivera, y la entrega de la presea del mismo nombre a Don Raúl Loperena Robles.
Raúl Loperena falleció el pasado jueves en la ciudad de Uruapan.
“La primera impresión se consigue de Raúl Loperena Robles cuando se platica con quienes lo conocen de siempre, es que se trata de un hombre honesto, que nunca ha sido pretensioso –ni cuando fue alcalde- y muy respetuoso.
Tal es la imagen que el Capitán Piloto Aviador, Raúl Loperena se ha forjado en la comunidad a la que, como muchos de los presentes y ausente, llegó en el lejano 1962.
“Llegue a volar con Loperena a Caleta de Campos, cuenta su comadre Eva Rodríguez, llegamos a ir con él, con Coahonte… Ahí estaba el “aeropuerto”, junto a la API, cerca del paredón, donde está la marina, donde aterrizaban las “avionetitas” de “Picho” y Castañeda.
Enrique Coahonte, “Picho” y Loperena, que ya tenía su propia avioneta, una Cessna 170, se dedicaban “al comestible”, cuando crecían los ríos y no se podían meter los carros para acá. Traían “comedera y se llevaban enfermos; uno les hablaba y ellos venían. Lo mismo llevaban y traían gentes que iban a estudian afuera. Yo por ejemplo, dice, estudie la primaria en Arteaga, porque aquí no había escuelas.
Aquí hubo primero avionetas, que carros. El primer carro del que se tenga memoria fue uno llamado “anfibio” que lo mismo navegaba en el rio, que corría en carretera. Era propiedad de un comerciante de apellido Huerta, dedicado a la compra de copra y venta de abarrotes y ropa. Cuando trajeron al “anfibio”, la gente del ya municipio “Melchor Ocampo”, salió de sus casas a la orilla del rio a conocerlo, no sin un dejo de espanto.
Esto habría ocurrido en 1952 y para ese año, Raúl Loperena ya volaba en avioneta a este apartado lugar, pues había obtenido su licencia como piloto privado en mayo de 1951 y su primer trabajo fue en la compañía Líneas Aéreas Picho”.
Después de tantas idas y venidas, quien sabe que vería Loperena Robles en éste, hasta entonces apartado e inhóspito lugar, que en 1962 determina asentarse en Melchor Ocampo ya como propietario de su propia aeronave. El Nació el 3 de julio de 1931 en la ciudad de México y de 1946 a 1950 estudió en Uruapan la carrera de Piloto Aviador; 12 años después se asienta en este municipio.
Loperana Robres fue parte de una corriente de migrantes a esta zona y quienes, no obstante las carencias de todo tipo satisfactores, decidieron quedarse. Sin duda, las obras de las presas El Infiernillo y La Villita, influyeron en esa decisión.
Si bien al finalizar la década de los 60´s –en 1968- Raúl Loperena introdujo las ligeras lanchas de fibra de vidrio a la actividad pesquera para sustituir las pesadas pangas construidas a base de madera de parota, y otras, la actividad social más significativa de esa época y que aún perdura, es el de haber fundado y presidido el Club de Pesca deportiva del Bajo Balsas, que organizó en 1970 el primer torneo deportivo de pez Vela.
Como presidente del Club del Club Rotario, en cuya fundación, en 1971, tuvo amplia participación y como honorario del Club de Leones, impulsó la creación en 190734 de la Delegación local de la Cruz Roja, de la que fue presidente en 1974 en 1976.
Fundador del primer grupo de Boy Scouts, fue promotor también junto con otros ciudadanos del patronato pro introducción, en 1971, del servicio de telefonía y en 1933 y hasta 1976, del grupo que promovió la instalación de una repetidora de televisión cultural de México, con antena en La Orilla.
Nuestro homenajeado tuvo participación importante en la educación desde preescolar hasta la profesional, pues llegó a ser promotor de una escuela preescolar y formó parte también como tesorero del patronato pro fundación del Instituto Tecnológico de este puerto.
Todas estas actividades y más de orden social, como encabezar comités de las fiestas patrias, de la marina, cuando estaban en manos de ciudadanos, promotor de los miércoles culturales en coordinación con el programa de acción comunitaria federal, y cabeza del primer carnaval de este puerto impulsado por el “Círculo veracruzano”, las intercaló con su función como delegado de turismo desde 1971 a 1987.
En ese “inter” Loperena Roble fue nombrado por el congreso de Michoacán, alcalde del municipio de Lázaro Cárdenas, para cubrir en 1983 de manera interina los últimos 6 meses del mandato de Rafael Melgoza Radillo, luego de lo cual volvió a su encomienda en Turismo, función que despachó en el mismo negocio de tlapalería de propiedad, en el centro de la ciudad.
En la función pública, además, de ese encargo, Loperena Robles fue oficial mayor del ayuntamiento local en 1987 y por 21 años, administrador del aeródromo municipal, hasta el año 2013.
Altruista, de conducta intachable, honesto y servicial con una trascendente disposición al servicio de la comunidad, nuestro homenajeado ha recibido incontables reconocimientos; Fin del milenio, en el año 2000, de parte del Conalep, en 1990, del sector empresarial por su labor en pro del desarrollo al frente de la Canaco, de la Cruz Roja, por su honestidad y altruismo, Ayuntamiento, Sicartsa, de la Asociación Nacional de Ex miembros de Búsqueda y Salvamento que le extendió diploma de honor por arriesgar la vida para salvar a otras en situación de riesgo.
Siendo presidente municipal interino, Don Raúl Loperena Robles reconoció el trabajo que por años había venido realizando sin cargo oficial alguno y si más bien con el interés de recoger nuestra historia y divulgarla, el periodista Daniel Vargas Rivera, a quien propuso como cronista de la ciudad de Lázaro Cárdenas, cargo que se materializó en la siguiente administración.
De nueva cuenta el destino ha venido a juntar a estos personajes con la entrega a Don Raúl de la presea que lleva el nombre de quien el mismo ayudó a forjar; Daniel Vargas Rivera. Las historia, nuestra historia, los ha unido para siempre, esperamos que en un lazo indisoluble.
Carlos Casillas Bedolla